El Don Profético Adventista

Quiero tratar un tema que es muy relevante para la iglesia Adventista del Séptimo día. Esto no quiere decir que si tú no eres Adventista del Séptimo día no puedes escuchar el mensaje de hoy, claro que no, al contrario, creemos que este mensaje también puede ser de bendición para ti. Así que si no eres adventista del Séptimo día, con tu anuencia nos proponemos analizar un poco el ministerio de Elena G. White. Si no estás familiarizado con el nombre Elena G. de White, permíteme darte una breve biografía de su vida. Elena y su hermana gemela, Isabel, nacieron el 26 de noviembre 1827, a Roberto y Eunice Harmon.La familia vivía en una pequeña granja cerca del pueblo de Gorham, Maine, en la parte noreste de los Estados Unidos.Sin embargo, pocos años después del nacimiento de las gemelas, Robert Harmon abandonó la agricultura, y, con su familia, se mudó a la ciudad de Portland, a unos veinte kilómetros al este.A la edad de nueve años, mientras Elena Harmon regresaba a casa desde la escuela una tarde, resultó gravemente herida en la cara por una piedra lanzada por una compañera de la escuela.Durante tres semanas estuvo inconsciente, y en los años siguientes sufrió mucho como consecuencia de las graves lesiones en la nariz.La educación formal de Elena terminó abruptamente.

En el año 1840, Ellen, con sus padres, asistieron a un campamento metodista en Buxton, Maine, y allí, a la edad de 12 años, entregó su corazón a Dios.El 26 de junio de 1842, a petición de ella fue bautizada por inmersión en Casco Bay, Pórtland.Entre 1840 y 1842, Elena asistió a unas reuniones evangelísticas en Portland y aceptó los puntos de vista presentados por William Miller y sus colaboradores con relación al segundo retorno de Cristo en el año 1844.A pesar del chasco cuando Cristo no regresó en la fecha prevista, esto no desalentó a la joven Elena. Ella, igual que los demás, estudió la Biblia y oró fervientemente para que Dios la iluminara sobre que había pasado en realidad.Ella conoció a un joven predicador, Jaime White, ycomo su trabajo de vez en cuando los llevó a estar juntos, surgió un cariño que finalmente terminó en matrimonio a finales de agosto de 1846.Jaime y Elena White junto con Joseph Bates fundaron la iglesia adventista en el año 1863.

Durante su vida, ella escribió más de 5.000 artículos de revistas y 40 libros, pero en la actualidad, incluyendo compilaciones de sus 50.000 páginas de manuscritos, más de 100 libros suyos están disponibles en el idioma Inglés.Elena de White es la escritora más traducida en toda la historia de la literatura, y el autor más traducido de los Estados Unidos de cualquier género. Sus escritos abarcan una amplia gama de temas, incluyendo la religión, la educación, las relaciones sociales, la evangelización, la profecía, la publicación, la nutrición y gestión.. Su obra maestra, El camino a Cristo, ha sido publicado en más de 140 idiomas. Los Adventistas del Séptimo Día creemos que la Sra. White era más que una escritora con talento, creemos que fue designada por Dios como un mensajero especial para llamar la atención del mundo a las Sagradas Escrituras y ayudar a preparar al pueblo para la segunda venida de Cristo. Desde el momento en que ella tenía 17 años hasta que murió 70 años más tarde en el 1915, Dios le dio aproximadamente 2.000 visiones y sueños. Las visiones variaron en duración de menos de un minuto a casi cuatro horas.

La iglesia Adventista del Séptimo día considera el ministerio de Elena G. White igual que el ministerio de cualquiera de los antiguos profetas bíblicos. Creemos que Dios la inspiró a dar a su pueblo los mensajes personales y generales de advertencia, amonestación, y reprensión que la caracterizaron toda su vida. Creemos que Dios obro en su vida de la misma forma como lo hizo con muchos otros profetas de la antigüedad. Si aplicamos algunos principios bíblicos a su ministerio nos daremos cuenta que tiene las mismas características que tenían los ministerios de los profetas en la era primitiva de la iglesia cristiana. ¿Cuáles son estas características? Veamos algunos pasajes bíblicos.

Efesios 2:19-21 dice: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.” En este pasaje podemos ver que los profetas ayudaron a fundar la iglesia de Dios  siendo el principal fundamento Cristo Jesús. En el mismo libro el capitulo 4 verso 12 se nos dice que Dios constituyo apóstoles, profetas, evangelistas, etc, con el fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio y la edificación del cuerpo de Cristo, o sea, la edificación de la iglesia. Lo mismo se nos dice en la 1ra carta a los Corintios, donde Pablo dice que el que profetiza habla a los hombres para edificación, pero también añade exhortación y consolación. 1 Corintios 14:3.

 Los profetas también podían prever dificultades futuras para el pueblo de Dios, Hechos de los apóstoles 11:27-30. Los profetas también estaban en la iglesia primitiva para confirmar a los hermanos. Hechos 15: 30-33. Nota que todos los textos anteriormente citados son tomados del Nuevo Testamento, Todas estas características son bien aplicables al ministerio de la hermana Elena. Ella ayudó en el afianzamiento en el evangelio de la entonces naciente iglesia Adventista del Séptimo Día, ella sirvió de consejera espiritual a los ministros del pequeño movimiento Adventista, y sus escritos todavía hoy sirven de orientación para los que están a cargo de la obra y para la feligresía en general, además de todas aquellas personas que no pertenecen a la iglesia Adventista, pero que de algún modo han leído alguno de sus libros.

Elena dio muchos consejos, amonestaciones y advertencias individuales a muchas personas, y estas están registradas en los Testimonios para la Iglesia, con el fin de que si  alguien más se encuentra en la misma situación, pues pueda encontrar en ellas la ayuda necesaria. Y también en sus escritos encontramos una y otra vez las dificultades que Dios le presentó a ella que nosotros como su pueblo enfrentaríamos, tanto dentro de nuestra misma iglesia, como fuera de ella. Ahora,  hay otros pasajes más que nos dan las pautas necesarias para identificar el verdadero don profético de Dios. No todo el que se dice profeta es un verdadero profeta. 1 Juan 5:1 nos amonesta: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.”  

En el mundo ha habido otras personas que se han auto titulado profetas también. Tenemos el caso del médico y astrologo francés Michel de Nôtre-Dame, también conocido comoNostradamus, (1503 – 1566), quien supuestamente predijo todos los acontecimientos futuros hasta el año 3000 y pico cuando según él, ocurrirá el fin del mundo. Muchas personas creen todavía hoy en sus supuestas revelaciones. Otra persona que reclamó tener el don profético  Joseph Smith, profeta de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o también conocidos como los Mormones. Joseph Smith supuestamente recibió unas planchas de oro escritas por un antiguo profeta e historiador llamado Mormón. El Hijo de Mormón, Moroni, quien resucitó y fue glorificado, regresó a la tierra en el 1823 y entregó a Joseph Smith las planchas.

Solo él y otros 11 personas vieron las planchas. Estas planchas contenían libros que según dice la introducción del Libro del Mormón, fueron escritos a través de la revelación y el espíritu de profecía por profetas antiguos. Para citar algunos, en el libro del mormón encontramos a escritores tales como Nefi, Mosiah, Alma, y Helaman. El libro del mormón es, como ellos afirman, una historia sagrada de los pueblos de la América antigua y lo identifican como otro testamento de Jesucristo. El libro del mormón no está de acuerdo con todas las enseñanzas bíblicas, es más, el mismo Joseph Smith dice:

“Declarare a los hermanos que el libro de mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría mas a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro.”

Esto parece sugerir, o más bien no parece, sugiere que el libro del mormón está por encima de la biblia misma. Así que, mi amigo, amiga oyente, es muy importante que sepamos quien es un profeta verdadero y quien no lo es. Entonces, ¿Cómo se prueba un verdadero profeta?  Isaías 8:20 dice: “!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” El profeta no puede contradecir lo ya revelado por Dios anteriormente, porque Dios no cambia. En Deuteronomio 18 verso 21 se hace una pregunta, “¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?” El verso 22, da la respuesta: “Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliré lo que dijo, ni aconteciera, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la hablo el tal profeta; no tengas temor de él.”Las predicciones que hace el profeta deben cumplirse. 2 Pedro 1: 19 – 2:1   declara: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negaran al Señor que los rescato, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.”  Dios inspira a personas cuyas vidas son santas y reconocen la obra salvadora del Señor sobre ellos mismos, y que de ninguna manera sus enseñanzas llevan a la desmoralización o al mal proceder. Pero esto no quiere decir que estas personas inspiradas por Dios estén libres de flaquezas humanas. En la biblia podemos ver claramente como los caracteres de los personajes se revelan sin ocultar sus debilidades ni fortalezas. Es claro que muchos patriarcas y profetas, y los mismos apóstoles cometieron pecados como tú y yo los cometemos. Por ejemplo están los casos de David, Noé, Abraham, Pedro, Jonás, etc., pero aun así, Dios los utilizó para hacer llegar su mensaje hasta nosotros.

Para nosotros es claro que Dios obró mediante la vida de Elena G. White y su ministerio como co-fundadora de la iglesia Adventista del Séptimo Día; Elena de White, en ningún momento pretendió que sus escritos sustituyeran a la biblia o que estuvieran por encima de esta, sino que más bien ella dijo que sus escritos eran una luz menor que conducían a la luz mayor, o sea, la palabra de Dios. Para darse cuenta cuan beneficioso resulta ser sus escritos para nosotros como pueblo, basta solo con leer cualquiera de sus libros, como por ejemplo: El Deseado de Todas la Gentes, El Conflicto de los Siglos, El Ministerio de Curación, Patriarcas y Profetas, El Hogar Cristiano, etc. 

Ahora en estos días cada vez son más los ataques que nuestra iglesia recibe por nuestra posición sobre el don profético en la vida de Elena White. Inclusive pastores Adventistas del Séptimo día se han apartado de nuestro medio y son parte de los que atacan más acérrimamente el don profético de nuestra iglesia. Tanto fuera como dentro de nuestra propia denominación se publican libros de ataques, descredito o minimización del ministerio de Elena G. White. Hay una corriente dentro de nuestra misma iglesia que pretende re-interpretar el papel de la sierva de Dios, que dicho sea de paso, este es el título que ella se dio a sí misma, ella nunca se refirió a sí misma como la profeta o profetisa de la iglesia Adventista, sino como la mensajera del Señor.

Nuestra intensión hoy, no es defender todos y cada uno de los ataques contra su ministerio, aunque analizaremos brevemente algunos, sino mas bien probar con biblia en mano que la señora White puede soportar la prueba bíblica y resistir los ataques en contra de su ministerio para ser considerada como realmente lo fue, la sierva del Señor. El tiempo que tenemos hoy no será suficiente para analizar todas las pruebas bíblicas, aunque vamos a establecer las bases para la segunda parte, así que te recomiendo que no dejes de escuchar nuestra siguiente entrega. Algunos de los puntos de descredito contra el ministerio de Elena son los siguientes: 1.- Sus escritos están llenos de errores históricos. Como por ejemplo, se alega que lo que ella escribió sobre Martin Lutero o Juan Hus en El Conflicto de los Siglos no es del todo cierto.  2.- Ella hizo uso del plagio, o sea, tomó material de otros autores y los usó en sus libros como si fueran sus propios comentarios. 3.- Ellen G White se contradice a sí misma en varios tópicos, por ejemplo en la reforma pro-salud. 4.- La preparación de sus libros la hicieron otras personas, ella tenía una asistente y sus escritos estaban sujetos a revisión. 5.- Sus visiones no eran más que el producto de ataques epilépticos causados por el daño que recibió de la pedrada en su cara a los 9 años. Notemos que los ataques en contra del ministerio profético de Elena, no van específicamente dirigidos a sus mensajes, sino más bien a su ministerio en sí. En otras palabras, los ataques no van en contra de lo que Elena de White escribió particularmente, sino que van dirigidos a su persona y a como realizo sus escritos.

Primero comencemos por lo primero. Según el apóstol Pedro, en su carta nos dice que los profetas hablaban siendo inspirados por Dios, así que para dilucidar este tema, es muy importante saber que es la inspiración y como obra.  Algunos dicen que Elena White tiene razón en muchas de las cosas que escribió, pero que esta errada en otras cosas. Ahora bien, si Dios es quien inspira a los profetas, pues debe ser obvio que El inspire a todos y cada uno de ellos de la misma manera, Dio no inspiraría a un profeta en un 100% y a otro en un 75%, por así decirlo, sino que si todos son profetas, todos deben haber sido inspirados en un 100% por igual. Esto indica que si Elena G White fue inspiradas por Dios, entonces debe haberlo sido de la misma manera como Dios inspiró a Isaías, Daniel, Amos, Juan, Salomón, etc. Entonces, considerando los ataques antes mencionados contra el ministerio profético de la Sra. White, veamos si en la biblia se pudiera sustentar su ministerio a pesar de los ataques a su persona.

Primero debemos entender que es la inspiración. La biblia, mi amigo, amiga oyente, es considerada como la palabra de Dios por todas las denominaciones cristianas sin importar cuánto la usen en su credo, todos los cristianos estamos de acuerdo en eso sin importar organización religiosa. Ahora bien, la biblia en sí misma, presenta a Dios como su autor, sin embargo, fue escrita por manos humanas. Alrededor de 40 hombres de diferentes culturas, edades, ocupaciones, niveles académicos, etc., fueron los encargados de redactar la palabra de Dios expresada a ellos. Cada libro presenta un estilo literario diferente a los demás y una forma única de escritura. No sé si te gusta leer, querido oyente, pero cuando yo leo diferentes libros me doy cuenta inmediatamente que cada escritor tiene un estilo particular. Algunos escriben con toda claridad, otros más sofisticadamente. Algunos autores expresan sus ideas o puntos muy bien en cada capítulo, mientras que otros van desarrollando una misma idea a lo largo de todo el libro, en fin, cada escritor es diferente y este mismo caso se presenta en las Sagradas Escrituras, no obstante, ellas presentan un mensaje unísono en todos y cada uno de los 66 libros que la componen. Es asombroso como diferentes individuos escribieron sus libros dirigidos al pueblo de Dios a lo largo de un periodo de más de 1500 anos y ninguno contradijo lo que dijo otro. Esto es porque todos escribieron siendo inspirados por el mismo Dios. Las verdades que revela la biblia son verdades divinas, pero expresadas en palabras humanas. El Dios infinito revela sus verdades a sus siervos de diferentes maneras utilizando  visiones, sueños, símbolos o figuras. Esto quiere decir que Dios no inspira verbalmente a los profetas, como algunos piensan.

Me explico, Dios no le dijo a David: Hijo de Isai, sienta ahí que te voy a dictar el salmo 23, no. Dios no inspira de esa manera. Dicho de otra forma, Dios no inspiró con punto y coma lo que dice la biblia. Es más, la biblia ni siquiera fue escrita en español, la biblia se escribió en hebreo, arameo y griego. Y cuando se tradujo al español o a cualquier otro idioma, los traductores tuvieron que hacer una obra de erudición para poder transliterar las mismas ideas del pensamiento hebreo a cualquier idioma del mundo. Por ejemplo en ingles hay una expresión que dice: “break a leg”. Esto literalmente significa “Rómpete una pierna”, sin embargo, esta frase se usa para desearles buena suerte a los actores teatrales poco antes de subir al escenario. Si fuésemos a transliterar eso en alguna novela, no lo traduciríamos como rómpete una pierna, porque eso en español no tendría ningún sentido, sino quizá escribiríamos algo como buena suerte o éxitos. Lo mismo sucedió al traducirse la biblia a diferentes idiomas. En el caso particular de nuestro idioma el castellano, hoy en día, uno encuentra en su biblia puntos, comas, signos de admiración, exclamación, versículos, capítulos, subtítulos, diferentes secciones, mapas, etc, pero todo eso no es inspirado por Dios verbalmente, sino que es la obra de los hombres para que podamos entender el mensaje escrito. Sin esos signos no pudiésemos captar las ideas expresas en letras o palabras. ¿Me doy a entender? Espero que sí.

Así que, como podemos comprobar desde la misma biblia, Dios no inspira a los profetas verbalmente, mas bien, Dios inspira la mente o el pensamiento de sus siervos mediante su Santo Espíritu como lo podemos leer en Zacarías 7:12 y Nehemías 9:30. En el 2 Samuel 23:2, en sus últimas palabras el rey David dice: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.” El profeta Ezequiel durante la visión de su llamamiento, al ver la semejanza de la gloria de Jehová no pudo resistir semejante visión, así que cayó en tierra postrado y luego escribió lo siguiente: “Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies y hablara contigo. Y luego que me habló, entró el Espíritu en mi, y me afirmó sobre mis pies y oí al que me hablaba.” Ezequiel 2:1,2. Y el profeta Miqueas dijo sobre los falsos profetas que guiaban al pueblo a la rebelión: “…y serán avergonzados los profetas, y se confundirán los adivinos; y ellos todos cerraran sus labios, porque no hay respuesta de Dios. Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión y a Israel su pecado.” Miqueas 3:7,8. Cuando el apóstol Pablo dice a Timoteo que toda Escritura es inspirada por Dios, el usa la palabra griega theopneustus que literalmente significa “Alentada por Dios.” Como si Dios respirase su palabra en las mentes de los escritores bíblicos. Hablando sobre la inspiración, la misma Elena de White dice lo siguiente en su libro Mensajes selectos Tomo 1 pag. 24:

“La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que esta imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida.  La mente y  voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre, son la palabra de Dios.”

Y como ya dijimos  para revelar su voluntad al hombre Dios puede utilizar diferentes medio ya sean visiones, sueños, símbolos o figuras, y una vez que los hombre reciben la luz de Dios, ellos hacen lo mejor que pueden para expresar en palabras humanas lo que les es revelado. Algunas veces Dios habló audiblemente con el profeta como es el caso de Samuel. Muchas veces los hombres escogidos para llevar el mensaje lo hacían a regañadientes como fue el caso de Jonás. Ahora bien, el hecho de que los profetas hayan sido inspirados por Dios no indica que ellos estén continuamente en un trance espiritual, como algunos pudieran creer.

 La mayoría de videntes, profetas o patriarcas bíblicos llevaban una vida rutinaria normal como cualquiera de nosotros. Lo podemos ver claramente en el caso de Elías.  En 1 Reyes 17:1 leemos: “Entonces Elías Tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.” Dios le ordenó pronunciar sequia sobre la tierra de Israel, esto obviamente lo afectaría a él también, así que en los versos 2,3 y 4 Dios ordenó a su siervo:  “… Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que esta frente al Jordán…y el fue e hizo conforme  a la palabra de Jehová: pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit…” Según el relato bíblico, ese arroyo se seco después de un tiempo sin lluvia. Así que una vez más, Dios le ordenó mudarse de sitio. En el verso 9 dice: “Levántate y vete a Sarepta de Sidon y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.” Así que Elías comenzó a vivir como huésped en la casa de esta viuda y duró viviendo en ella muchos días. Todo esto sucedió en más o menos un periodo de 3 años. Lo sabemos por lo que dice el verso 1 del capítulo 18. “Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año…”

En estos 3 años el profeta se había mudado varias veces y se había estado escondiendo del rey Acab que lo había estado buscando durante todo ese tiempo. Dios no se comunicaba directamente con el profeta todos los días, no, sino solo cuando tenía que decirle algo importante concerniente a su propia vida o misión. Este fue el caso de muchos otros profetas bíblicos. Todos tenían ocupaciones diferentes. Otro punto a resaltar es el hecho de que los que han sido inspirados por Dios no están exentos de equivocarse en sus convicciones personales. Ellos pueden tener una posición ideológica sobre algún punto en particular hasta que Dios en su infinita sabiduría decide revelarle su verdad al respecto. Tenemos el caso de Pedro. En el capítulo 10 del libro de los Hechos se registra la historia de cómo el centurión de la compañía llamada La Italiana fue llamado por el mismo Dios. Dios envió un ángel para que el centurión enviara a buscar a Pedro quien se encontraba en Jope. Pedro al día siguiente de la visión de Cornelio, así se llamaba el centurión romano, precisamente mientras los hombres de Cornelio venían a buscarlo, tuvo hambre mientras oraba en la azotea de la casa donde se encontraba y dice la palabra que mientras le preparaban algo para comer le sobrevino un éxtasis y vio el cielo abierto y que descendía de él algo como un lienzo lleno de animales cuadrúpedos, aves  y reptiles. Al apóstol se le dio la orden de matar y comer cualquiera de esos animales que Dios había dicho que son inmundos. A lo que el apóstol contesta que nunca había comido nada común o inmundo. A lo que la voz del cielo le responde: Lo que Dios limpió, no lo llames tu común. Lo mismo sucedió 3 veces. La misma cantidad de personas que en ese mismo preciso momento, mientras Pedro meditaba sobre el significado de lo que había visto, tocaron la puerta. Ellos le dijeron el objetivo de su visita y al día siguiente se pusieron en marcha hacia la casa de Cornelio. Cuando Pedro llegó a la casa del centurión, dice la biblia en el verso 25 del capítulo 10 de los Hechos de los Apóstoles que Cornelio se postró a los pies de Pedro para adorarlo, pero este último lo levantó diciéndole que era un simple hombre, no aceptando así la adoración. Haciendo un paréntesis aquí sobre el tema que nos ocupa, este texto nos sirve para mostrar que es falsa la pretensión de la iglesia de Roma en decir que Pedro fue el primer papa. Puesto que el mismo se negó a ser venerado, no así los supuestos sucesores del apóstol.

En los versículos 28, 29 Pedro explica el significado de lo que Dios le había mostrado antes en la azotea. Pedro dijo: “Vosotros sabéis cuan abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo. Por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar.” De no haberle mostrado Dios al apóstol esa visión, el no hubiera ido con los mensajeros que lo fueron a buscar. Muy probablemente se hubiera negado a juntarse con ellos. Antes de la visión, la convicción personal de Pedro, al igual que la de los demás judíos, era que ellos solos eran los escogidos de Dios y solo a ellos le pertenecía la salvación, excluyendo al resto del mundo, pero Dios le mostro que ese no era el plan divino.  Permíteme hacer otro paréntesis aquí para aclarar que este texto tampoco sirve como fundamento para aquellos que dicen que como Dios lo ha limpiado todo, entonces podemos comer toda clase de animales inmundos. Realmente los que sostiene esta posición solo se refieren a la carne de cerdo, porque se les olvida que en el lienzo también había caballos, gusanos, culebras, garzas, avestruces, lombrices, ratones, lagartos, etc. El texto habla de toda clase de cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves. Pero usualmente se usa solo para justificar el hecho de poder comer carne de puerco contrario a lo que dice el capítulo 11 del libro de levítico.  

Volviendo al tema, la visión que Dios le dio a Pedro sirvió para que el cambiara su punto ideológico en un tema tan importante. El mismo dijo en el verso 34: “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.” Lo mismo creemos nosotros, aunque creemos que la Iglesia Adventista es el pueblo remanente visible de Dios en esta tierra, creemos que Dios tiene una iglesia invisible que está dispersa en todas las demás denominaciones religiosas, y que en su debido momento cuando lleguen las últimas horas de la historia de este mundo, Dios hará llegar su luz a todos aquellos que realmente quieren hacer su voluntad en sus vidas. Y todos pasaremos a formar un solo cuerpo que estaremos de parte de la justicia. En el fin de los tiempos este mundo se dividirá en solo 2 grupos, los que adoren a Dios y los que adoren a la bestia y a su imagen, según Apocalipsis 13.

Ahora, continuando con el tema de la inspiración, hay una única parte de toda la biblia que Dios no inspiró a nadie, sino que el mismo la escribió.  Esto lo encontramos en los libros Éxodo y Deuteronomio. La ley de Dios es tan sagrada que el mismo escribió con su propio dedo su santa ley 2 veces, pero todo lo demás que ha sido revelado, Dios comisionó a hombres a que escribieran en palabras que todos pudiesen comprender las verdades eternas que El les revelaba de diferentes maneras. Pongamos varios ejemplos. En el libro del Génesis capitulo 41 tenemos la historia de José. Todos conocemos la historia, Faraón tiene un sueño en el cual le parece estar junto al rio y ve subir del rio 7 vacas gordas, estoy parafraseando, y luego suben o salen del rio 7 vacas flacas que se comen las vacas gordas pero siguen siendo flacas. Esto turbó al gran faraón y nadie podía decirle que significaba aquello; hasta que llaman a José porque se corría el rumor que el interpretaba sueños.

José dice al rey, en el verso 16: “No está en mi, Dios será el que dé respuesta propicia a faraón.”  Faraón narra su sueño a José, y de este José interpreta lo siguiente: “Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer. Las siete vacas gordas son siete años de gran abundancia, las siete vacas flacas son siete años de hambrunas. Busque Faraón un hombre sabio y póngalo sobre Egipto para que durante la abundancia se guarde mucho alimento para los días de hambre y así no perezcan todos. Pregunto: ¿Quien reveló eso a José? Dios, José solo escuchó el sueno, sin embargo, Dios le reveló a él su plan para el reino egipcio. Dios inspiró la mente de José para poder comprender el mensaje que el sueno conllevaba. 

Lo mismo sucedió con Daniel y la escritura en la pared en el banquete del rey Belsazar en el capítulo 5 de su libro. Daniel solo vio cuatro palabras escritas: Mene, Mene, Tekel Uparsin. Las palabras en español equivalen a: Contado, Pesado, Dividido, Persia. Mucho sabios y adivinos vieron las palabras, pero no entendieron nada, sin embargo, una vez más, Dios inspiró la mente del profeta y le reveló todo el mensaje, de estas 4 palabras: Contado, Pesado, Dividido, y Persia, el mensaje era: Dios contó el reinado de Belsazar y le dio fin. Dios pesó el carácter del rey en la balanza celestial, y le falto valor moral. Su reino iba a ser dividido y dado a los reyes de Media y Persia. Claramente podemos ver como Dios inspira a sus siervos a captar mensajes contenidos en sueños o símbolos. Si hablamos de visiones, el mismo profeta Daniel nos sirve de ejemplo. En el capítulo 7 el ve en visión 4 animales que salen del mar, el primero parece un león, el segundo parece un oso, el tercero parece un leopardo y el cuarto es un animal el cual Daniel no pudo comparar con ningún animal de esta tierra sino que más bien solo se limitó a decir que era una bestia espantosa y terrible y trato de describirla lo mejor que pudo, con dientes de hierro, tenia 10 cuernos, unas de bronce, devoraba y destruía. Daniel quedo asombrado con lo que vio, y ni siquiera entendía lo que veía, sino hasta que el ángel Gabriel le explicó todo el asunto. Muchas veces los profetas veían cosas en sus visiones y no las entendían, pero aun así tenían que dar el mensaje tal como les fue presentado describiéndolo de la mejor manera posible para ellos.

Si hablamos de figuras vemos como Dios le dijo al profeta Oseas: “Ve, tomate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación, porque la tierra fornica apartándose de Jehová.” Y Oseas se caso con Gomer, una mujer de una muy baja reputación moral. Para mostrar la condición del pueblo, Dios ordenó a su siervo que tomara como esposa a una mujer que le seria infiel. Esto lo vemos en los primeros capítulos del libro del profeta Oseas. Vemos como Dios le dijo a Jeremías: Hazte coyundas de bueyes y póntelas sobre el cuello. Jeremías 27. Para ilustrar que el pueblo tenía que someterse al yugo del cautiverio babilónico. Al mismo profeta muchas veces Dios lo hacía dar el mensaje aun sin el querer darlo. Y a Ezequiel dijo: “Como la madera de la vid entre los arboles del bosque, la cual di al fuego para que la consumiese, así hare a los moradores de Jerusalén.” Ezequiel 15:6. Podemos ver claramente en estos y muchos otros ejemplos de profetas bíblicos que Dios no inspiró a ninguno de ellos verbalmente el mensaje que tenía que ser dado al pueblo, sino que de una u otra manera les presentaba el mensaje ya sea por sueno, o visión, o símbolo y ellos presentaban al pueblo el mensaje enviado por Dios a ellos en nuestro lenguaje humano.

 Ahora si hay otros casos donde el Señor  le dio a los profetas específicamente el mensaje que tenía que ser presentado, pero aun así, ellos trataban de presentarlo con palabras suyas propias. En 2 Samuel 11 y 12 está el caso de Natán  al cual Dios le reveló el pecado de David con Betsabé. Este profeta no se presentó al palacio real diciéndole a David lo pecador que era, sino que más bien, le presentó una historia al rey para que él mismo se diera cuenta de la magnitud de su pecado. En el caso del vidente de Patmos, a Juan se le dijo específicamente: “Escribe, estas palabras son fieles y verdaderas.” Hasta ahora solo hemos hablado lo tocante a la inspiración en sí misma. No hemos analizado ninguno de los ataques en contra del ministerio de Elena G. White, sin embargo, al analizar lo que realmente es la inspiración, podemos concluir esta primera parte diciendo que no hay razón para creer que Dios no pueda haberse manifestado en la persona de su sierva, porque como ya vimos, Dios no inspira verbalmente a los profetas, sino que inspira los pensamientos de estos. Si buscamos faltas en la vida personal de Elena de White, las hallaremos al igual que en la vida de cualquier otro personaje bíblico. En sus convicciones ideológicas también podremos encontrar faltas, como por ejemplo, Elena creyó lo que muchos otros en el movimiento milerita creyeron, que la puerta de la gracia se cerró para el resto del mundo después de 1844. Pero en sus propios escritos vemos que el Señor mas adelante le aclaró ese punto y su convicción al respecto cambió. Lo mismo ella creyó sobre la carne de cerdo, ella inclusive reprochó a un hermano porque predicaba en contra del consume de dicha carne, pero más adelante vemos como Dios le dio conocimiento más amplio de la forma en que debemos alimentarnos y lo perjudicial que pueden ser ciertos alimentos incluida dicha carne.

El tiempo se nos ha terminado por hoy, pero ya hemos establecido la base para poder comprender mejor la segunda parte del tema que continuaremos en la siguiente entrega. Es mi oración que Dios pueda hablar a tu corazón y que continúes escudriñando su palabra. Dios te guarde.

Fuentes de la foto:revistaadventista.org
http://www.whiteestate.org/about/egwbio.asp